DE LA PIZARRA AL WIKI
En mi infancia, las primeras letras y palabras se escribían en una pequeña pizarra, de piedra gris, pulida y suave, que admitía garabatos con una punta de pizarra o un gis -otro mineral-. La maestra leía las respuestas que ondeaban los brazos..... y esta enseñanza, en las mentes, parecía destinada al eterno retorno.
Del mineral, pasabas al lápiz y el cuaderno......le seguía la herencia de la pluma de ganso: las plumillas modernas de plástico en las que insertabas una puntilla de hierro que perecía al abrirse, levantando las fibras del papel otrora sedoso, raspando tus oídos y dejando a su paso miserables manchas de tinta o los agujeros que de tanto borrar te señalaban.
¡Era una lata! El tintero semejaba una cubetita, en la que también acababan trocitos de gis, monedas, papelitos y otros experimentos. Del tintero al papel pasaban muchos incidentes. Esperábamos a que secara la tinta o apurábamos el proceso con papel secante, reliquia también usada en los herbarios para conservar las colecciones.
El tintero vivía en el silencio de ese eterno retorno, finalmente esa visión se resquebrajó. Le llegó su hora.
Un mundo cambiante en el que las necesidades sociales cuestionan los métodos tradicionales de enseñanza. La era del estudiante pasivo ha terminado. Problemas complejos piden soluciones creativas.El viejo adagio "varias cabezas piensan mejor que una" cobra nueva relevancia.
La colaboración ha sido motor de cambio en la humanidad. Gracias a ella, se inventa y transforma el entorno y sus participantes, un ecosistema.
La actualidad exige romper barreras, inventar nuevas formas y explorar. El aprendizaje es un hecho social, en la era de la informática hay una memoria colectiva accesible. No es necesario saberlo todo.
- Tintero y plumilla:
- La colaboración: